“Es importante que la reina entienda su papel de consorte: dos pasitos atrás y que no se la oiga”/ “Los presos que construyeron el Valle de los Caídos no eran ángeles de la guarda”/ “Nadie contrataría a Puigdemont y Junqueras, tienen mirada de mala persona”/ “Franco no es comparable a Hitler o Mussolini”.

La americana verde de Álvaro de Marichalar era tan llamativa que podía avistarse desde cualquier punto de la plaza de Sant Jaume. Con una pancarta que clamaba “Stop al 3%”, el aristócrata reconvertido a activista se colocó justo frente al Palacio de la Generalitat. Sus gritos contra la corrupción, “nacionalista” o “españolista”, le permitieron abrazar a decenas de separatistas, que lo defendieron de quienes le gritaban “Borbón de mierda” –él nada tiene que ver con este apellido, más allá de que su hermano Jaime estuviera casado con la infanta Elena–. “Cómo les jodió a esos cabronazos que me acogieran bien ”, dice en referencia a Puigdemont o Junqueras.

En una escena difícil de describir, los Mossos confiscaron sus pancartas y lo detuvieron por “resistencia a la autoridad”. Un extremo que él –recién llegado a Madrid desde Málaga y en un hotel cercano al embarcadero de Atocha– niega. La conversación iba a girar en torno a España en su sentido más amplio, pero sus serias acusaciones contra la policía autonómica catalana empañan cualquier otra cuestión: “Me metieron dentro y, cuando estaba fuera del plano de la cámara, me torturaron e intentaron asesinarme”. El método: “Adrenalina inyectada a través de los pulgares para provocar un infarto”.

Fuente: https://www.elespanol.com